

Leo en efimera.org un post que no he podido resistir comentar aquí. Se trata de una anécdota curiosa del pintor Pierre Bonnard (1867-1947):
Resulta que le gustaba tanto trabajar en sus cuadros antiguos, que intentaba corregirlos, aunque los hubiese vendido mucho tiempo atrás. Andaba así al acecho en los museos, hasta que el vigilante se alejaba; entonces sacaba del bolsillo una paleta minúscula y un trocito de pincel y con él aplicaba a toda prisa algunos toques de luz a sus cuadros.
choplin — 09-03-2005 10:42:06